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Consejos veterinarios para proteger a perros y gatos durante las olas de calor en España y Europa: hidratación, paseos, golpe de calor y señales de alarma. #CANIPOST
Calor extremo en España y Europa: así puedes ayudar a tu perro o gato a sobrellevarlo
Este verano de 2026 no está siendo un verano cualquiera. España y buena parte de Europa encadenan ya varias olas de calor, con avisos naranjas por temperaturas que en algunas zonas han rozado los 42 ºC y noches tropicales que no bajan de los 25-26 ºC. Para nosotros es incómodo. Para nuestros perros y gatos, que no sudan como los humanos y llevan un abrigo de pelo puesto todo el año, puede llegar a ser realmente peligroso.
En CANIGAT creemos que la mejor forma de cuidar a nuestros animales es entender por qué sufren el calor y qué podemos hacer al respecto, siempre con el veterinario como referencia. Por eso hemos preparado esta guía práctica pensada para todos los tutores que quieren pasar un verano seguro junto a sus compañeros de cuatro patas.
Por qué el calor afecta tanto a perros y gatos
Los perros regulan su temperatura principalmente jadeando y, en menor medida, sudando por las almohadillas. Los gatos son aún más discretos mostrando el calor: apenas jadean y tienden a esconder el malestar hasta que la situación ya es seria. A esto se suma que:
- Llevan un pelaje que, salvo excepciones, no está pensado para disipar calor con rapidez.
- Las razas braquicéfalas (bulldog, carlino, boxer, persa, exótico...) tienen las vías respiratorias más estrechas y jadean con menos eficacia.
- Los cachorros, los animales mayores, los que tienen sobrepeso o enfermedades cardiorrespiratorias son mucho más vulnerables al golpe de calor.
Este contexto de olas de calor "en cadena" que estamos viviendo en 2026, con muy poco margen de tregua térmica entre un episodio y otro, hace que mantener rutinas preventivas durante todo el verano sea más importante que nunca, y no solo durante los días de aviso naranja.
Hidratación, la primera línea de defensa
Agua siempre disponible, y en varios puntos de la casa
Coloca varios cuencos de agua fresca (no helada) repartidos por la casa, y renuévala varias veces al día. Si tu gato bebe poco, una fuente de agua en movimiento suele animarle más que un cuenco estático.
Trucos para animar a beber
- Añadir un poco de caldo de pollo o pescado sin sal al agua.
- Ofrecer cubitos de hielo con trocitos de fruta apta para perros (nunca uva ni pasas) como premio refrescante.
- En gatos, valorar pasar parte de la ración a pienso húmedo, que aporta agua extra de forma natural.
Paseos y ejercicio: cuándo sí y cuándo no
Ajusta los horarios
Pasea a tu perro a primera hora de la mañana y al anochecer, evitando por completo la franja entre las 12:00 y las 18:00, que es precisamente cuando se concentran los avisos por temperaturas extremas.
Cuida el suelo, no solo el aire
El asfalto y las aceras pueden alcanzar temperaturas muy superiores al aire ambiente y quemar las almohadillas en segundos. Una prueba sencilla: si no aguantas el dorso de tu mano sobre el suelo cinco segundos, tampoco lo hará tu perro.
Los gatos también necesitan ayuda
Si tu gato tiene acceso al exterior, procura que disponga de zonas de sombra y que pueda refugiarse en casa durante las horas centrales del día.
El hogar como refugio fresco
- Cierra persianas y cortinas en las horas de más sol y ventila a primera hora de la mañana, cuando el aire exterior aún está fresco.
- Un ventilador con un recipiente de hielo delante ayuda a bajar la sensación térmica en la zona de descanso del animal.
- Las esterillas refrescantes (de gel autorrefrescante) son una buena inversión para perros y gatos que pasan calor en reposo.
- Nunca dejes a tu perro o gato dentro de un vehículo, ni siquiera "solo cinco minutos" ni con las ventanillas bajadas: la temperatura interior de un coche puede duplicar la exterior en poco tiempo.
Golpe de calor: cómo reconocerlo y qué hacer
El golpe de calor es una urgencia veterinaria real, no una anécdota de verano. Vigila estos signos:
- Jadeo muy intenso y persistente, o dificultad respiratoria evidente.
- Encías muy rojas o, en casos avanzados, pálidas o azuladas.
- Salivación excesiva, vómitos o diarrea.
- Debilidad, desorientación, tambaleo o incluso convulsiones.
Qué hacer mientras acudes al veterinario
- Traslada al animal a la sombra o a un lugar fresco de inmediato.
- Moja su cuerpo con agua tibia (nunca helada, para evitar un choque térmico) y ventila la zona.
- Ofrece agua en pequeñas cantidades si está consciente, sin forzar.
- Acude al veterinario cuanto antes: es él quien debe valorar el estado real del animal y decidir el tratamiento, aunque los síntomas parezcan remitir.
Atención especial a los grupos más vulnerables
Cachorros, animales geriátricos, razas braquicéfalas y pacientes con patologías cardíacas, respiratorias o renales necesitan una vigilancia extra en estos episodios de calor extremo. Ante cualquier duda sobre cómo adaptar su rutina de verano, la recomendación siempre es la misma: consulta con tu veterinario de confianza, que conoce el historial de tu animal y puede ajustar pautas de forma individualizada.
Cuidar en verano es cuidar todo el año
Las olas de calor que estamos viviendo en España y Europa en 2026 nos recuerdan que la prevención no puede quedarse en un solo día de aviso naranja: hidratación constante, paseos en las horas frescas, un hogar bien acondicionado y mucha atención a las primeras señales de alarma son la mejor herramienta que tenemos los tutores para que nuestros perros y gatos disfruten del verano con seguridad.
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Golpe de calor en perros y gatos: señales de alerta y qué hacer antes de llegar al veterinario

¿Sabes reconocer un golpe de calor en tu perro o gato? Descubre las señales de alerta, qué hacer en los primeros minutos y cuándo acudir al veterinario de urgencia.
El verano llega con días de playa, terrazas y paseos al atardecer. Pero también con temperaturas que pueden poner en serio peligro la vida de nuestras mascotas. El golpe de calor es una de las emergencias veterinarias más frecuentes en los meses de julio y agosto, y una de las más letales si no se actúa con rapidez.
Lo más importante que debes saber como tutor es esto: el tiempo cuenta. Cada minuto sin actuar puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y consecuencias irreversibles. Por eso, en CANIGAT te explicamos cómo reconocer los síntomas, qué hacer en casa mientras llevas a tu mascota al veterinario, y qué situaciones debes evitar a toda costa.
¿Qué es exactamente el golpe de calor?
Los perros y los gatos no regulan su temperatura corporal igual que las personas. Nosotros sudamos por toda la piel; ellos tienen una capacidad muy limitada para disipar el calor. Los perros lo hacen principalmente jadeando, y los gatos también jadean, aunque mucho menos y solo cuando el estrés térmico es ya muy elevado.
Cuando la temperatura corporal supera los 40 °C de forma sostenida, el organismo empieza a sufrir daños graves: los tejidos se inflaman, los órganos pueden fallar y el sistema nervioso se ve comprometido. A partir de los 41-42 °C estamos ante una emergencia que puede ser mortal en minutos.
El golpe de calor puede producirse en situaciones que a veces subestimamos:
- Un coche aparcado al sol, incluso con las ventanillas entornadas
- Un paseo al mediodía en pleno agosto
- Un animal encerrado en una terraza sin sombra ni agua
- Ejercicio intenso en días de mucho calor o humedad
- Razas braquicéfalas (bulldog, pug, persa, exótico) simplemente expuestas al calor ambiente
Señales de alerta: cómo reconocer un golpe de calor
Los síntomas pueden aparecer de forma rápida y progresiva. Conocerlos puede salvarte el tiempo que necesitas para reaccionar.
En perros
- Jadeo excesivo e incontrolable, mucho más intenso de lo habitual
- Babeo abundante, con saliva espesa o viscosa
- Encías y lengua de color rojo brillante o, en fases avanzadas, morado o azulado
- Debilidad y dificultad para mantenerse en pie
- Desorientación o confusión
- Vómitos o diarrea, a veces con sangre
- Convulsiones o pérdida de conocimiento en los casos más graves
En gatos
El gato es un maestro del disimulo, y eso también aplica cuando está sufriendo. Los síntomas son similares pero pueden ser más sutiles al inicio:
- Jadeo (en un gato, jadeante ya es una señal seria)
- Boca abierta con respiración rápida y superficial
- Salivación excesiva
- Lengua de color rojo intenso
- Postración: el gato no se mueve, no responde como de costumbre
- Temperatura al tacto muy elevada, especialmente en orejas y almohadillas
- Vómitos, temblores o convulsiones
Si tu mascota presenta dos o más de estos síntomas en un día caluroso, actúa de inmediato. No esperes a ver si mejora sola.
Qué hacer antes de llegar al veterinario: los primeros minutos son cruciales
Ante la sospecha de un golpe de calor, llama al veterinario mientras actúas. Avisa de que vas de camino para que puedan prepararse para recibirte. Y mientras tanto, sigue estos pasos:
1. Aleja a tu mascota del calor
Llévala inmediatamente a un lugar fresco: interior con aire acondicionado, sombra profunda con ventilación o al menos lejos del sol directo. Si estáis en el coche, pon el aire acondicionado al máximo.
2. Enfría su cuerpo de forma progresiva
Aquí viene uno de los errores más comunes: usar agua muy fría o hielo directamente. Esto puede provocar una vasoconstricción periférica (los vasos de la piel se cierran) y dificultar la pérdida de calor desde el interior del cuerpo, haciendo el problema peor.
Lo correcto es usar agua fresca (no helada) aplicada sobre:
- Las almohadillas de las patas
- El cuello y las axilas
- El abdomen
- La zona de la ingle
Puedes usar una toalla húmeda o una botella de agua. Si tienes un ventilador cerca, úsalo para acelerar la evaporación. El objetivo es bajar la temperatura de forma gradual y controlada.
3. Ofrece agua fresca, pero con cuidado
Si el animal está consciente y puede tragar, ofrécele agua fresca a pequeños sorbos. No le obligues a beber si está muy débil o confuso: podría aspirarla.
4. No lo envuelvas en toallas frías ni lo metas en agua helada
Las toallas retienen el calor y pueden dificultar la refrigeración. El agua muy fría puede provocar el efecto contrario al deseado. La moderación y la constancia son la clave.
5. Trasládalo al veterinario cuanto antes, aunque parezca mejorar
Un animal que parece recuperarse en los primeros minutos puede sufrir complicaciones internas graves horas después: problemas renales, coagulopatías o daño cerebral. Solo el veterinario puede evaluar el estado real con una exploración y análisis.
Quién tiene más riesgo: razas y perfiles vulnerables
No todas las mascotas tienen el mismo riesgo. Algunos grupos necesitan una vigilancia especialmente activa durante el verano:
Razas braquicéfalas (con hocico aplastado): bulldog inglés y francés, pug, boxer, boston terrier, shih tzu, persa, exótico de pelo corto... Su anatomía dificulta la respiración y la disipación del calor. Son los primeros en sufrir en condiciones de calor moderado.
Animales mayores o con enfermedades crónicas: el corazón, los riñones o los pulmones comprometidos reducen la capacidad del organismo para adaptarse al estrés térmico.
Animales obesos: el exceso de grasa actúa como un aislante que dificulta la pérdida de calor.
Cachorros: su termorregulación todavía no está completamente desarrollada.
Animales con pelo muy denso o doble capa: aunque el pelo también aísla del calor exterior, en días de mucha humedad y temperatura la ventilación es insuficiente.
Cómo prevenir el golpe de calor este verano
La mejor intervención es la que no hace falta. Estos hábitos pueden marcar la diferencia:
- Pasea a primera hora de la mañana o después del atardecer, cuando el asfalto ya no quema
- Asegúrate de que siempre tienen agua fresca disponible y en un lugar a la sombra
- Nunca dejes a tu mascota en el coche, ni siquiera "un momento"
- Proporciona zonas de sombra en casa, terraza o jardín
- Si tienes razas de riesgo, habla con tu veterinario sobre medidas específicas para el verano
- En días de calor extremo, reduce el ejercicio y mantén a tu mascota en el interior
Cuándo es una emergencia absoluta: ve al veterinario sin esperar
Hay situaciones en las que no hay tiempo que perder:
- El animal ha perdido el conocimiento o está inconsciente
- Tiene convulsiones
- No puede mantenerse en pie
- Las encías o la lengua están moradas o azuladas
- No responde a tus llamadas ni estímulos
En estos casos, acude a urgencias veterinarias de inmediato. Llama mientras conduces para que estén preparados. No esperes a ver si mejora en casa.
En CANIGAT, el bienestar de tu mascota siempre primero
El golpe de calor es una emergencia prevenible. Conocer los síntomas, actuar con rapidez y tener siempre a mano el número de tu veterinario o de una clínica de urgencias puede salvar la vida de tu compañero.
En CANIGAT trabajamos cada día junto a veterinarios para ofrecerte información rigurosa, práctica y basada en la evidencia. Porque tus mascotas merecen tutores informados.
¿Ya tienes el número de urgencias veterinarias guardado en el móvil? Si no es así, este es el momento.
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Ante cualquier duda sobre la salud de tu mascota, consulta siempre con tu veterinario de confianza. Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la consulta profesional.








