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Viajar en transporte público con el perro: un reto pendiente de la movilidad urbana
Con motivo de la Semana Europea de la Movilidad, la Real Sociedad Canina de España (RSCE) ha puesto sobre la mesa un tema que interesa a millones de tutores en toda España: la falta de normas homogéneas para viajar con perros en autobuses, metros, trenes y tranvías.
7,5 millones de razones para simplificar las normas
En España conviven 7,5 millones de perros con sus familias, según datos del Ministerio de Derechos Sociales. Para la RSCE, avanzar hacia una movilidad urbana más accesible pasa también por facilitar que los tutores puedan moverse en transporte colectivo junto a sus animales, sin que cada trayecto se convierta en un rompecabezas de normas distintas.
La organización no pide que todas las ciudades o medios de transporte apliquen exactamente las mismas condiciones —entiende que cada servicio puede tener requisitos propios de seguridad, higiene u ocupación—, pero sí reclama criterios de acceso claros y previsibles en aspectos como el uso del transportín, la correa o el bozal, los límites de peso y las restricciones horarias.
Un mapa de normas muy desigual
Hoy en día, las condiciones cambian mucho según la ciudad y el operador:
- En Madrid y Barcelona, el metro admite perros de cualquier tamaño bajo ciertas condiciones, mientras que los autobuses urbanos son bastante más restrictivos.
- En Valencia y Málaga, los autobuses exigen que los perros viajen en transportín y con límite de peso, mientras que trenes y tranvías son menos exigentes.
- En Zaragoza el contraste es especialmente llamativo: el autobús urbano solo admite perros de hasta 10 kilos en transportín, pero el tranvía permite perros de mayor tamaño siempre que lleven bozal y correa.
- En los trayectos de media y larga distancia, Renfe permite que perros de hasta 40 kilos viajen sin transportín junto a sus tutores en servicios AVE, Avlo, Alvia, Intercity, Euromed y Avant.
El ejemplo de Londres
Aunque no hay un modelo único en Europa, Londres es un buen referente de integración: la red de Transport for London permite viajar gratis con el perro en metro, autobuses, tranvías y trenes, siempre con correa y bajo control del tutor. Las restricciones se centran en cuestiones lógicas de seguridad, como no ocupar asiento o evitar escaleras mecánicas cuando pueda haber riesgo.
Según José Miguel Doval, presidente de la RSCE, viajar con un perro no debería depender de normas distintas en cada ciudad o medio de transporte: con criterios más coherentes, el transporte público podría convertirse en una alternativa real al coche para miles de familias.
La visión de CANIGAT
Desde CANIGAT compartimos esta reivindicación de la RSCE: la convivencia diaria con nuestras mascotas mejora cuando las normas son claras y coherentes, y eso incluye moverse por la ciudad. Iniciativas como esta ayudan a que la tenencia responsable —siempre acompañada del criterio del veterinario en cuestiones de salud, comportamiento y bienestar— sea cada vez más sencilla para los tutores.
Fuente: Real Sociedad Canina de España (RSCE), nota de prensa, 17 de septiembre de 2026.
Eclipse del 12 de agosto: por qué tu perro NO necesita gafas (ni mirar al sol)

El próximo 12 de agosto media España va a mirar al cielo. Tu perro, en cambio, no tiene ningún interés en hacerlo — y ahí está justo el primer consejo que nos deja la Real Sociedad Canina de España (RSCE): déjalo así.
El eclipse no es el problema, somos nosotros
La Comisión Científica de la RSCE lo dice claro: los perros no suelen mirar al sol por iniciativa propia. El riesgo aparece cuando somos las personas quienes les sujetamos la cabeza para hacer una foto, les intentamos "enseñar" el eclipse o, directamente, les colocamos unas gafas de observación.
Y aquí va lo importante: las gafas homologadas para eclipses están diseñadas para ojos humanos, no caninos.Ponérselas a tu perro no solo no le protege nada — puede generarle incomodidad o estrés, y encima corre el riesgo de intentar quitárselas, morderlas o tragarse alguna pieza. Ninguna foto para redes vale ese susto.
Como resume José Miguel Doval, presidente de la RSCE: "el eclipse no representa en sí mismo una amenaza para los perros. El verdadero riesgo procede de determinadas conductas humanas y del entorno multitudinario y de agitación que puede generarse alrededor de este fenómeno".
Lo que de verdad puede alterar a tu perro
Tu perro no va a reaccionar al sol tapándose. Va a reaccionar a lo de siempre: gente concentrada, ruido, nerviosismo colectivo, rutinas rotas. La oscuridad repentina puede desconcertar en especial a los perros que ya tienden a la ansiedad, al miedo a los ruidos o son más sensibles a los cambios de su entorno.
La RSCE lo resume con una idea que en CANIGAT compartimos totalmente: atribuir a los perros reacciones o necesidades humanas puede generarles estrés innecesario. Tu perro no necesita "vivir" el eclipse contigo. Necesita que su día sea, en la medida de lo posible, un día normal.
6 pautas para que el 12 de agosto sea un día tranquilo para tu perro
- Nada de gafas ni de mirar al sol. No lo necesita, no debe ser forzado — ni siquiera para una foto.
- Rutina tranquila. Actúa con normalidad. Cuanto menos "ambiente de acontecimiento" generes, mejor lo vivirá.
- Evita las aglomeraciones. Si vas a observar el eclipse en un lugar con mucha gente, ruido o tráfico, valora dejarlo en casa, en un entorno que ya conoce.
- Correa e identificación siempre. Si sale contigo, que vaya bien sujeto y correctamente identificado — un sobresalto inesperado puede provocar una fuga.
- Vigila las señales de estrés. Jadeo excesivo, temblores, gemidos, inquietud o buscar dónde esconderse son señales de que necesita alejarse del jaleo y estar en un sitio tranquilo.
- No olvides el calor. Estamos en pleno agosto, y el verdadero riesgo del día sigue siendo la temperatura, no el eclipse. Agua fresca, sombra, y evita los paseos en las horas centrales.
La recomendación de CANIGAT
Este es exactamente el tipo de situación en la que conviene parar un momento y pensar desde el punto de vista del perro, no del nuestro. Un fenómeno astronómico espectacular para nosotros puede ser, para él, simplemente un rato con mucho ruido y gente rara mirando hacia arriba. Respetar sus rutinas y su comportamiento natural — como recuerda la RSCE — sigue siendo la mejor forma de cuidarlo. Y si tu perro ya tiene antecedentes de ansiedad o sensibilidad a los cambios, consulta con tu veterinario de confianza antes del día 12 para valorar si conviene algún tipo de manejo adicional.
¿Vas a salir a ver el eclipse con tu perro o prefieres dejarlo tranquilo en casa? Cuéntanoslo en los comentarios de nuestro canal de YouTube y suscríbete para no perderte más contenido pensado para tutores responsables.
Fuente: Real Sociedad Canina de España (RSCE). Nota de prensa, 6 de agosto de 2026.
Viajar en coche con tu perro: la guía definitiva para unas vacaciones seguras y sin estrés

Llegan las vacaciones y la pregunta aparece casi de forma automática: ¿cómo viajo en coche con mi perro para que llegue sano, seguro y sin pasar un mal rato? Si eres de los tutores que no conciben unas vacaciones sin su compañero de cuatro patas, esta guía es para ti.
Porque viajar con tu perro puede ser una experiencia maravillosa. Pero requiere preparación, sentido común y algunos conocimientos básicos que marcan la diferencia entre un viaje tranquilo y una odisea con peaje.
Vamos al grano.
Antes de salir: la preparación lo es todo
El error más frecuente que cometen los tutores es subir al perro al coche el día de la salida sin haberlo preparado con antelación. Y entonces llegan las sorpresas: el perro nervioso, los vómitos, los llantos y las paradas de emergencia.
La clave es preparar el viaje mucho antes del viaje.
Asegúrate de que tu perro lleva al día la desparasitación y las vacunas, especialmente si el destino implica zonas rurales, playas o contacto con otros animales. Si viajas al extranjero, necesitarás el pasaporte europeo de animales con la vacuna de la rabia en vigor. Consulta con tu veterinario con suficiente antelación porque algunos países tienen períodos de espera específicos entre la vacunación y la entrada.
Lleva siempre contigo:
— El carnet de vacunación y el documento de identificación con el número de microchip
— Agua fresca y su bebedero
— Su comida habitual y el comedero
— Una manta o cojín con su olor para que se sienta más seguro
— Bolsas para recoger las deposiciones
— Un botiquín básico para mascotas
— Su juguete o mordedor favorito
Y algo que muchos olvidan: no cambies su alimentación los días previos al viaje. Un cambio de dieta antes de un trayecto largo puede provocar problemas digestivos en el coche. Mantén su rutina alimentaria habitual.
Cómo debe ir tu perro en el coche: seguridad primero
Este punto es fundamental y no admite medias tintas. Un perro suelto dentro del vehículo es un peligro real para él y para todos los ocupantes del coche.
Un perro de 10 kilos viajando a 120 km/h que sufre una frenada brusca se convierte en un proyectil de cientos de kilos de fuerza de impacto. Las consecuencias pueden ser fatales tanto para el animal como para las personas que viajan en el vehículo.
La ley española establece que los animales deben viajar correctamente sujetos o en el interior de un transportín. Las opciones homologadas son:
Transportín homologado
Es la opción más segura y recomendada por los veterinarios. El transportín debe estar bien anclado al vehículo, ser lo suficientemente grande para que el perro pueda estar de pie, tumbarse y girarse con comodidad, pero no tan grande que el animal pueda desplazarse con el movimiento del coche. Coloca dentro una manta o prenda con tu olor para que se sienta más tranquilo.
Arnés homologado para coche
El arnés específico para viaje se engancha al cinturón de seguridad del asiento trasero. No todos los arneses del mercado están homologados para absorber el impacto de una colisión, así que asegúrate de que el tuyo lo está. Los arneses de paseo habituales no son seguros para viajar.
Zona de carga con separador
En vehículos tipo familiar o SUV, la zona de maletero con una rejilla separadora resistente puede ser una buena opción para perros grandes que viajan habitualmente. El separador debe ser robusto y estar bien fijado.
Lo que no debes hacer nunca:
— Tu perro en el asiento del copiloto sin sujeción
— Tu perro sacando la cabeza por la ventanilla aunque le encante. El riesgo de lesión ocular y de accidente es real
— Tu perro en el regazo del conductor. Está prohibido y es extremadamente peligroso
— Tu perro en el maletero sin separador ni sujeción
El gran error que puede costar la vida: nunca dejes a tu perro solo en el coche
Este punto merece un apartado propio porque cada verano provoca tragedias evitables.
Nunca. Bajo ninguna circunstancia. En ningún momento.
La temperatura interior de un vehículo aparcado al sol puede superar los 60 grados centígrados en menos de 15 minutos incluso con las ventanas entornadas. Los perros no regulan la temperatura corporal como los humanos. No sudan. Su único mecanismo de refrigeración es el jadeo y en un ambiente tan caliente ese sistema colapsa rápidamente.
Un perro puede sufrir un golpe de calor mortal en tan solo 6 minutos dentro de un coche aparcado en verano.
No existe un "es solo un momento". No existe un "lo tengo en la sombra". No existe un "le he dejado agua".
Si tienes que parar en un sitio donde no puedes entrar con tu perro la solución es otra: uno de los ocupantes del vehículo se queda con él fuera del coche o buscas un establecimiento pet friendly.
Señales de golpe de calor en perros:
— Jadeo muy intenso y acelerado
— Mucosas muy rojas o azuladas
— Salivación excesiva
— Debilidad o incapacidad para mantenerse en pie
— Pérdida de consciencia
Si observas alguno de estos signos acude al veterinario de urgencias de inmediato. Aplica paños húmedos con agua fresca (no helada) en las axilas, ingles y cuello mientras trasladas al animal.
Las pausas en el viaje: tan importantes como el trayecto
Los perros no entienden de autopistas ni de "ya falta poco". Ellos viven el trayecto en tiempo real y necesitan parar.
La regla general es hacer una pausa cada 2 horas como máximo. Pero en verano y con temperaturas altas reduce ese intervalo a cada hora y media.
¿Qué debe ocurrir en cada pausa?
Hidratación
Ofrece siempre agua fresca al bajar del coche. Muchos perros no beben durante el trayecto por el movimiento o los nervios. La parada es el momento de hidratarse. Lleva siempre agua suficiente y no le des agua del grifo de gasolineras que no conoces si tu perro tiene el estómago sensible.
Paseo y necesidades
Deja que tu perro camine, olfatee, haga sus necesidades y se estire. Busca una zona con hierba o tierra alejada del tráfico. Un perro que ha podido moverse y hacer pipí llega mucho más tranquilo al siguiente tramo del viaje.
Ojo con la comida durante el viaje
No des comida copiosa justo antes o durante el viaje especialmente en razas grandes y de pecho profundo. El riesgo de torsión gástrica aumenta cuando el perro come mucho y viaja inmediatamente después. Si el trayecto es muy largo dale una pequeña ración pero no su comida completa.
Temperatura del vehículo
Antes de volver a meter al perro en el coche asegúrate de que la temperatura interior es adecuada. En verano ventila bien el coche antes de subirlo y mantén el aire acondicionado a una temperatura razonable durante el trayecto. Ni muy frío ni demasiado calor.
Entrenar a tu perro para el coche: la inversión más rentable que puedes hacer
Si tu perro nunca ha viajado en coche o tiene experiencias negativas asociadas al vehículo el primer viaje largo no debería ser el camino a las vacaciones.
El coche se entrena. Como cualquier otra cosa.
El objetivo es que tu perro asocie el coche con algo positivo y neutro. No con el estrés de la consulta veterinaria ni con la angustia de un trayecto largo sin haberse acostumbrado antes.
Pasos para entrenar el viaje en coche:
Fase 1: Familiarización con el vehículo parado
Abre el coche y deja que tu perro lo explore libremente sin obligarle a subir. Premia con golosinas cada vez que se acerque o entre voluntariamente. Repite varios días hasta que el coche sea un lugar neutral o positivo para él.
Fase 2: Permanencia en el vehículo parado
Sube con él al coche parado durante unos minutos. Que esté en su transportín o con el arnés puesto. Premio y calma. Nada de dramatismos ni de sobre protección que generan más ansiedad.
Fase 3: Trayectos muy cortos
Empieza con trayectos de 5 a 10 minutos. Una vuelta al barrio. Al parque y de vuelta. Que el viaje acabe en algo positivo: un paseo, juego, premios.
Fase 4: Aumento progresivo
Ve aumentando gradualmente la duración de los trayectos. Media hora. Una hora. Siempre con paradas intermedias y siempre acabando en algo bueno para él.
Este proceso puede llevar semanas pero la inversión vale la pena. Un perro entrenado para el coche viaja tranquilo y tú llegas a destino sin el estrés de gestionar un animal angustiado durante horas.
¿Mi perro se marea en el coche? Habla con tu veterinario
El mareo en el coche es más frecuente en cachorros que en adultos porque su sistema vestibular (el órgano del equilibrio) todavía está en desarrollo. Muchos perros lo superan de forma natural con la edad y la exposición progresiva al vehículo.
Señales de que tu perro se marea:
— Salivación excesiva
— Bostezos frecuentes
— Lameteos de labios
— Inquietud y cambios de postura continuos
— Vómitos
Si tu perro se marea en el coche lo primero es aplicar el protocolo de entrenamiento progresivo descrito anteriormente. Muchos casos de mareo tienen un componente de ansiedad anticipatoria que mejora mucho con la habituación.
Si a pesar del entrenamiento el mareo persiste consulta con tu veterinario. Existen medicamentos específicos para el mareo en perros que pueden recetarse para viajes puntuales. No los administres nunca sin prescripción veterinaria ni uses medicación humana para el mareo en tu perro. Los principios activos son diferentes y algunos pueden ser peligrosos o incluso tóxicos para ellos.
Tu veterinario también puede valorar si existe un componente de ansiedad importante y recomendar algún tipo de apoyo adicional para el viaje.
Consejos extra que marcan la diferencia
Viaja a las horas más frescas
En verano planifica el trayecto para evitar las horas centrales del día. Sal temprano por la mañana o a última hora de la tarde. Tu perro lo agradecerá y tú también.
Cubre las ventanas con parasoles
Los parasoles laterales reducen la temperatura interior y protegen a tu perro del sol directo durante el trayecto.
Lleva su cama o manta favorita
Un objeto con su olor dentro del transportín o en el asiento reduce significativamente la ansiedad durante el viaje.
No pongas música muy alta
El oído del perro es mucho más sensible que el nuestro. Una música a volumen moderado puede ser neutral o incluso relajante. Un volumen alto genera estrés.
Destino pet friendly
Antes de llegar asegúrate de que el alojamiento admite mascotas y de que hay espacios donde tu perro pueda moverse y hacer sus necesidades con comodidad. Cada vez hay más opciones pet friendly en España pero conviene confirmarlo antes de salir.
En CANIGAT te ayudamos a disfrutar de las vacaciones con tu perro
En CANIGAT creemos que viajar con tu perro es una de las experiencias más enriquecedoras que puedes vivir como tutor. Pero también sabemos que hacerlo bien requiere información veraz y consejos prácticos avalados por profesionales.
Si quieres ampliar esta información te recomendamos nuestros vídeos sobre cuidados caninos en vacaciones y qué necesito para ir de viaje con mi mascota disponibles en nuestro canal de YouTube y en canigat.com.
Porque unas vacaciones perfectas con tu perro empiezan mucho antes de arrancar el coche.
8 de cada 10 tutores ya incluyen a su perro en las fotos familiares: ¿qué nos dice esto?

El 82% de los españoles considera a su perro un miembro más de la familia. Te contamos qué dice el Barómetro de los Petparents y cómo integrar a tu perro en el día a día sin descuidar su bienestar.
Si tienes una carpeta en el móvil llena de fotos de tu perro en cumpleaños, comidas familiares o escapadas de fin de semana, no eres una excepción: eres la mayoría. Según el Barómetro de los Petparents y Petfriendly en España, el 83,2% de los tutores incluye a su perro cuando retrata momentos importantes en familia, y un 82% lo considera directamente un miembro más de su núcleo familiar.
Desde CANIGAT nos parece un dato interesante no solo como curiosidad, sino porque tiene implicaciones reales en cómo cuidamos —y entendemos— a nuestros perros.
Por qué el perro ha pasado a ocupar un lugar más central
Las formas de convivencia han cambiado mucho en las últimas décadas: más personas viviendo solas, parejas sin hijos, familias reconstituidas, proyectos de vida muy diversos. En todos esos contextos, el vínculo con un perro gana peso emocional.
Loreto Sánchez, psicóloga colaboradora de la Fundación Affinity, lo resume así: el concepto de familia se ha ido ampliando, y para muchas personas su perro ya no es solo un animal de compañía, sino una figura significativa dentro de su vida familiar. Eso se traduce en algo muy concreto: empezamos a tener en cuenta a nuestro perro cuando organizamos el día a día.
La Fundación Affinity añade otra capa interesante: los perros funcionan como catalizadores sociales. Incluirlos en actividades cotidianas facilita la interacción con el entorno y ayuda a que las personas se sientan más relajadas.
Compartir la vida con un perro: beneficios, pero también responsabilidad
Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud en la UAB, señala que hablar de perros y gatos como "animales de familia" no es solo un cambio de vocabulario, sino que refleja una transformación real en cómo entendemos la relación con ellos.
Para el perro, acompañar a su grupo social a lo largo del día puede aportar seguridad, oportunidades de interacción con personas y otros perros, y ocasiones para explorar y hacer ejercicio. Pero aquí viene el matiz importante, y es donde nos gusta poner el foco desde CANIGAT: lo que para nosotros es enriquecedor no siempre lo es para el perro. Cada animal vive las experiencias de forma distinta, y una situación que a una persona le resulta agradable puede generar estrés en su perro.
Integración saludable: algunas claves prácticas
Incluir a tu perro en la vida familiar no significa que tenga que estar en todas partes ni participar en todos los planes. También necesita:
- Momentos de tranquilidad, sin exigirle estar "activo" socialmente todo el tiempo.
- Rutinas relativamente estables, que le den previsibilidad.
- Un espacio propio donde pueda descansar sin que lo molesten.
Y quizás lo más importante: aprender a leer sus señales. Reconocer cuándo un perro está a gusto —y cuándo empieza a sentirse incómodo— es una habilidad que se entrena con el tiempo y la observación, y que permite adaptar el plan antes de que la situación le genere estrés.
La recomendación de siempre: consulta a tu veterinario o educador de confianza
Los perros perciben el mundo de forma distinta a nosotros, y no siempre es fácil identificar a simple vista si una experiencia les está resultando positiva o si, por el contrario, les está costando gestionarla. Si tienes dudas sobre cómo tu perro vive las actividades familiares, los viajes, las reuniones con mucha gente o los cambios de rutina, tu veterinario o un profesional del comportamiento canino puede ayudarte a interpretar esas señales y ajustar la convivencia a las necesidades reales de tu perro.
¿Tu perro también es "el más fotografiado" de las reuniones familiares? Cuéntanoslo en los comentarios de nuestro canal de YouTube y suscríbete para no perderte más contenido sobre el vínculo con tus mascotas.
Fuente: Fundación Affinity — Barómetro de los Petparents y Petfriendly en España, 28 de julio de 2026.








